domingo, 4 de mayo de 2008

LA UNIVERSIDAD DEL FUTURO

LOS RETOS DE INTERNET

La transformación tecnológica de la comunicación en la sociedad moderna y la emergencia de lo que se denomina "sociedad de la información" plantea importantes retos a los estudios de comunicación y a la formación de comunicadores. Estos cambios exigen una revisión en profundidad de muchos planteamientos docentes y, más en general, importantes retos al conjunto de la actividad universitaria, incluida la investigación.
Pero esta época de cambios no debería ser vista como una pesadilla sino, más bien, como una gran oportunidad de futuro. Con una condición: que las Universidades estén dispuestas a enfrentar cambios sustanciales en un corto periodo de tiempo, rompiendo con alguna de las grandes inercias del corporativismo y de la burocracia académica.
Estos retos afectan a todas las disciplinas, pero muy especialmente a las Ciencias de la Comunicación, que en nuestros días deben responder adecuadamente a dos principales retos:

a) La creciente demanda de formación, que ocupa de alguna manera lo que antaño se buscaba en las carreras de humanidades, y
b) La necesidad de enfrentar el cambio de paradigma que significa la digitalización de la comunicación.
La comunicación: objeto de estudio complejo
Pero también es cierto que las ciencias de la comunicación tienen un reto fundamental que no puede afrontar ninguna otra práctica científica: la identificación de su objeto -la comunicación- en una etapa históricamente excepcional de cambios.
Para afrontar seriamente este reto es necesario corregir sin complejos la tendencia a la "hiper-comunicología" que se ha ido acentuando en algunos planes de estudios en los últimos años. La fundamentación teórica de la sociología, de la antropología, de la economía, etc., sigue siendo indispensable para posteriores aplicaciones a la "sociología de la comunicación", a la "antropología de la comunicación", o a la "economía de la comunicación", solo posteriormente puede afrontarse con suficiente base teórica otros planteamientos transversales como los que corresponden a asignaturas como la "teoría de la recepción", "teorías de la emisión" y otras teorías diversas de la comunicación. Empezar directamente por la última etapa empobrece nuestra actividad investigadora, en perjuicio del principal objetivo de las ciencias de la comunicación: el reconocimiento de su objeto y de las diversas formas de incidencia de la comunicación en la estructura social y en el comportamiento humano.

Formas de estudio: ¿prácticas o formación teórica?
Esta complejidad y la aceleración de los cambios en la comunicación también exigen una reforma, en profundidad, de algunas simplificaciones universitarias que se han ido haciendo crónicas. En la "sociedad del conocimiento" es más necesario que nunca aprender a aprender, evitar lo que en términos del sociólogo Ritzke podríamos denominar McDonalitzación de la enseñanza: enseñanza prefabricada y utilitaria, en la que los profesores dictan y los alumnos toman apuntes, donde la lectura y el debate son sustituidos por fórmulas estándar de conocimiento o por un aprendizaje práctico que se anticipa o se superpone a la sólida formación de contenidos.

La experiencia, ya de muchos años, de las Facultades de Comunicación ha puesto en evidencia que, a largo plazo, los mejores profesionales de la comunicación no acostumbran a ser aquellos y aquellas que se destacaron haciendo prácticas en las aulas de periodismo, sino aquellos y aquellas que supieron aprovechar su paso por la Universidad para adquirir una formación humanística y social que terminaría dándoles la capacidad de aprender a saber, aprender a interpretar y aprender a comunicar. Éste debería ser el objetivo prioritario de la formación universitaria en comunicación. Hoy, más que nunca, cuando algunas técnicas, formatos y géneros de la comunicación cambian más rápidamente que la propia duración de los estudios universitarios.
No hacerlo así sería suponer que la transformación de la comunicación es una cuestión únicamente de tecnologías y no una cuestión de cómo saber usarlas para la producción y distribución de contenidos.
Finalmente : Internet como instrumento educativo
Los retos de Internet para los estudios de comunicación van más allá de la problemática del objeto de estudio y de las prácticas profesionales y afectan también, muy directamente, a los métodos y a las formas de educación.

Así, por ejemplo, búsquese en algunos de los grandes motores de búsqueda de Internet la palabra Lazarsfeld. Ante los resultados que se obtienen se comprenderá fácilmente que la enseñanza del futuro no se dará únicamente en las aulas, sino que se dará simultáneamente en las aulas y en la red. Por esto, en el futuro, no podrá distinguirse entre Universidades presenciales y Universidades on line, sino que todas las Universidades deberán ser, al mismo tiempo, presenciales y on line. Esto implica una profunda transformación de las formas de trabajar de los alumnos, pero también, o aún más, de los profesores. ¿Qué sentido tendrá dictar y tomar apuntes en la era digital? Toda la estructura docente universitaria deberá cambiar su sistema de trabajo para facilitar la digitalización del conocimiento, la creación de una gran memoria digital educativa, al servicio de los estudiantes y de acceso gratuito para todos, como servicio público de información educativa.

Este proceso no ha de excluir el debate y la crítica, más bien todo lo contrario, ha de permitir la distinción entre la transmisión de información, cada vez más fácil vía Internet, y la formación, cada vez más vinculada al diálogo y a la discusión en la clase.

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